Sé que somos como un racimo de uvas, donde los sarmientos nos hacen cosquillas o nos punzan hasta las pepitas.
También sé que esas historias preconocidas que fecundan en mí, si hubiera sido ayer me perforan mi delicado intestino, doy fe de ello, como que las señoras mayores son amigas del Rubio ceniza mediano.
Hay que dejar de ser reinas sin tronos, son tan tragicómicas, seres casi gigantes creyendo que manejan tierras extensas, pero en verdad no tienen pito que tocar, ni piedra donde descansar sus posaderas.
Igualmente hay que decir que cuando se baja el telón se hidratan los ojos y el corazón deja de bailar samba y empieza a cantar tangos de reconstrucción y reparación de fachada.
Crecimos con el hágalo usted mismo, es hora de emplear, esos programas fugaces a medio día no sólo son para vender clavos, sino para demostrar que todo es fácil, aunque esa facilidad muchas veces te deje sin piel.
Recordemos que las piedras no flotan, hay que tener cuidado, en cualquier momento nos podemos hundir, mira que en estos tiempos te obligan a ser piedras, duras y secas.
Por eso trato de ser una alita de zancudo, jamás se hundirá, ten cuidado que ya a estas alturas eres una piedra pómez, seca, dura, pero no tan pesada.
3 oct 2010
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