Creo que a veces llegando al paradero es bueno bajarse de ese colectivo con letrero color ilusión de día y al prender las luces en la noche color anhelo.
Bajarse y ponerse un sombrero de aves voladoras, que proteja de la lluvia de espadas y que a la vez proteja mis zapatos de fría escarcha.
Pero que diiiiiivertiiiido, sentir esa mezcla de nostalgia y emoción de lo desconocido, booooniiiiito, pero peliiigrooooso, saben que me aterra cruzar las calles infectadas de animales corredores.
Pero no importa no hay apuro de cruzar rápido, para eso detengo el tiempo, pero que alegría… detener el tiiiiiempo, sí… lo acepto.
Luego correré pintando las murallas con un pincel de punta arcoíris, los gigantes de concreto serán más atractivos, mira que esta mini ciudad es gris antes la pintabas tú… la pintabas colores tierra, tonos acogedores y pintabas mi felicidad, pero ahora me toca pintar a mí, es mi turno.
Para pintar tengo una pequeña cajita de temperas y un pincel de pelitos finos, pero no importa… es de calidad, lo espere muuucho tiempo, es de exportación, traído de otro mundo.
Hare mis propios diseños, pintare con colores inventados, gracias a las estrellas los colores primarios son amables para ser combinados y prestarme colores nuevos, hechos con mi propia dosificación.
Pintaré y pintaré hasta con mis pies.
29 sept 2010
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