24 sept 2010

Cuando puedo les digo a mis compañeras oruguitas que el sol nos asolea bien, que ya nos falta poco para que nuestras alitas nos llevaran a un horizonte que no está tan lejos, a veces me gano un pasaje al purgatorio, a veces…porque no siempre es mentira, y cuando lo es…
Todos merecemos contar cuentos de abuelas maquillados de eufemismos.
Cuando deseo esas patitas de mariposón volador mi cuerpo se retuerce, pero no siempre será así, pero aun si llega con sus magnas alas dejaría de cerrar mis ojos y trataría de volar con suma rapidez, pero sé que eso es tan imposible como que las flores sean honestas.
Mientras tanto trato de escapar a mi propio mundo, donde sueño y fantaseo con fragmentos de libros, veo a parejas de humo ocultándose bajo capas de lino, pero lo mejor es que mis parpados se acarician, mis pestañas juguetean como niños en primavera, hasta que el frío duerme mis extremidades y los químicos secan mi boca de oruga patética y enamorada de algo extra estelar.

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